¿Qué me he creído? Es imposible que algún día se
fije en mi. Ni siquiera para algo efímero. Soy solo la típica chica de
cabellera negra y lacia. Ojos negros como la noche y sin gracia. Boca pequeña y
no muy bien delineada. Nariz respingosa. Y un cuerpo por el cual nadie se
derretiría. Por el contrario él es... Hermoso, sus ojos cautivadores. Su boca
seductora. Sus dientes perfectos. Y su cuerpo. ¡Oh su cuerpo! Nada para
envidiar al David de Miguel Ángel.
Pero aquí estoy, enamorada. No, enamorada no. Atraída. Cautivada por su
sonrisa y su forma de hablar. Por su arrebatadora mirada. Esa que me aviva y a
la vez me intimida. Embelesada con su forma de caminar, de actuar. He tenido
sensaciones nunca antes experimentadas. Quizá sea deseo. No lo sé. Solo sé que
siento un hormigueo que corre por mi cuerpo cuando lo veo, cuando lo tengo
cerca. O cuando me dice un simple "hola".
Quisiera poder acercarme un poco más. Dejar de ser indiferente para él.
Quisiera que él me viera diferente. Sin embargo él jamás me vera así.
¿Razones? Hay muchas. La primera. Puede escoger la mujer más hermosa, si así lo
desea. La segunda. Soy lo que nadie querría. Una chica sencilla. sin gracia.
Que prefiere leer a salir. Que prefiere libros a ropa. ¿Para qué quiere un
hombre una chica así? Y la más importante. Es un hombre prohibido.
Aunque... Lo prohibido es excitante. Sin embargo nunca va a pasar.
Lo mejor es evitarlo. Pero... ¿Cómo? No puedo. Me parece imposible.
Prefiero seguir soñando... Soñar que estoy en sus brazos. Que me acaricia
con avidez. Que me besa con pasión. Como si se le fuera la vida en ello. Aunque
sé que solo en mis fantasías podrá estar junto a mi. Pero seguiré con esta
utopía, fantaseando que es mío.
María Sofía Jaramillo Cañas.

